LOS REYES MAGOS Y LA INOCENCIA DE LOS NIÑOS

5 enero 2010

Los informativos televisivos me tienen harto. Los veo en ciertos momentos –si coinciden con la hora de la comida o la cena–, pero no puedo evitar sentir repulsión hacia el modo en que se nos muestran las (supuestas) noticias. De hecho, me gustaría haber escrito un post al respecto, pero creo que No es bueno ser sincero se me ha adelantado, dando en el clavo en prácticamente todos los puntos de su razonamiento, así que a dicho escrito os remito.

Eso sí, aprovechando el día de hoy me gustaría hacer un pequeño apunte sobre el tratamiento de los Reyes Magos en las televisiones. Mucho querer proteger la inocencia de los más pequeños de la casa, haciendo referencias a la llegada de su comitiva, a lo que se gastarán este año en regalos los tres monarcas (gilipolleces diversas, como siempre)… pero luego en los informativos no tienen rubor en pasar directamente y sin solución de continuidad a alguna noticia más escabrosa, mostrando vísceras y sangre cuando toca, o a gente usando un lenguaje soez, o yo qué sé…

Eso por no mencionar que en horarios supuestamente “para todos los públicos” (es decir, donde hay tiernos infantes aparcados delante de los televisores) se muestran constantemente contenidos subidos de tono como los que todos tenemos en mente. Tanto querer preservar la inocencia de los chiquillos, pero luego van y dejan que Belén Esteban aparezca tres horas seguidas en pantalla cada tarde. ¿No parece algo contraproducente?

En definitiva, los padres son los Reyes Magos, pero también quienes deberían controlar más que nunca qué tipo de contenidos llegan a las retinas de sus hijos, sobre todo en estos tiempos donde las cadenas de televisión se esfuerzan muy poco –¿nada?– por ofrecer unos productos adecuados para cada edad.

b.s.o. ASTRUD “Son los padres”


LAS SERIES DE TELEVISIÓN DE 2009

28 diciembre 2009

Durante este año que está a punto de terminar se ha producido un ligero bajón en el visionado de series respecto al año pasado, debido principalmente a la presencia de un nuevo inquilino en nuestra vivienda. De todos modos, Ella y yo hemos procurado estar bastante al día de lo que se cuece por ahí.

RECOMENDABLES

La serie estrella este año en nuestro hogar ha sido sin duda Big Bang, de la que han caído las dos primeras temporadas (y alguna de ellas incluso la hemos visto un par de veces). ¡Hurra por Sheldon y compañía!

Algo por debajo queda la triunfadora del año pasado, Cómo conocí a vuestra madre (T3 y T4), que va sufriendo los efectos de haber perdido el factor sorpresa, pero que aun así logra aguantar el tipo. Siguiendo con comedias, Los informáticos (T3) también han aportado su cachito de risas con aroma geek.

El año empezó con fuerza gracias a la mitad de la T1 de Alias, serie que luego se nos quedó algo olvidada, pero que tenemos en la lista de proyectos inmediatos (nos enganchó bastante). De igual modo, 2009 ha terminado con el arranque de Flashforward, muy adictiva e infinitamente más atractiva que la infumable Perdidos con la que se han buscado paralelismos.

En lo que a policías se refiere, la gran triunfadora ha sido Brenda Johnson (The closer, T2, T3 y T4), seguida por la sesuda T1 de The wire (hubo episodios que tuvimos que ver en cuatro o cinco tandas, de tan agotadores que resultaban a según qué horas del día), y la T3 de Dexter.

Finalmente, cierra esta categoría la T5 de Mujeres desesperadas, que tras haber perdido gas se ha estancado como entretenimiento placentero.

Ah, y en verano decidimos volver a ver, seguidas, las seis primeras temporadas de Scrubs, a razón de ocho o nueve episodios al día. ¡Genial!

PARA PASAR EL RATO

Aquí entraría la T4 de Prison break, que siguió manteniéndonos en vilo y deparó un final inesperado, pese a no lograr igualar sus inicios. Otra veterana es House (T5, y el inicio de la T6), que combina episodios muy logrados con otros demasiado formulaicos.

Como meramente entretenidas añadiría también a Mad men (T1 y T2) –aunque últimamente me resulta algo peñazo– Criando malvas (T1) –con un buen principio que luego pierde fuerza–, Life on Mars (T1 y T2) –con todos los peros que se me puedan ocurrir, demasiados para comentar aquí–, Dead set –cinco episodios que podrían pasar por una trepidante películas de zombies– y Miénteme (visto el inicio de la T1). Todas ellas son series de relleno para ir combinando con los platos fuertes de la categoría anterior.

OLVIDABLES

Por fin conseguí desengancharme de la floja Héroes a mitad de la T3 (más que nada porque había bajado un montón de episodios y no me apetecía borrarlos sin antes echarles un –desapasionado– ojo).

Tres series nuevas que prometían, pero que fui dejando a medida que me desilusionaban, a mitad de sus primeras temporadas: Chuck –por graciosilla sin gracia–, Gossip girl –porque seguro que a Isabel Preysler y sus hijas les encanta– y True blood –por crear muchas expectativas que luego no llevan a ninguna parte, y básicamente por aburrida.

Dos series históricas que deberían haberme gustado eran Roma y Hermanos de sangre, pero de la primera apenas pasé de su tercera entrega –el cartón piedra y la naftalina se olían a la legua–, y la segunda sólo me entusiasmó durante su primer episodio, haciéndoseme eterna a partir de ahí. Una lástima. 

Como siempre, quedan muchos títulos en la recámara para ir alegrándonos la vista a lo largo de 2010.

b.s.o. BARENAKED LADIES “The big bang theory theme”


CRISTINA LASVIGNES, ¿MASCACHAPAS JUBILADA?

3 noviembre 2009

Cristina Lasvignes

Mira que me da rabia la presentadora de Tal cual lo contamos, y eso que sólo la he visto de refilón en alguna sesión de zapeo, además de por supuesto cuando el certero y siempre necesario Ángel Martín disecciona su programa en Sé lo que hicisteis.

Cuando Cristina Lasvignes se dio a conocer me irritaban mucho sus gestos espasmódicos (hoy en día no eres un reportero o un presentador que se precie si no matas cuatro o cinco moscas cada vez que señalas hacia algo).

Para más inri, mientras veía unos meses después uno de los fragmentos de su programa, siguiendo sus gestos y sus reacciones, me di cuenta de que esta chica seguramente tiene un pasado bakala bastante importante.

Imaginaos la escena: una pareja de novios mascachapas hablando en el cine, justo en la fila de detrás de vosotros, mientras intentáis concentraros en la película. Con buenos modales les pedís que por favor se callen, pero el tío va y se rebota. Tu chica intenta ayudarte tomando parte en las quejas, y entonces entra al trapo la novia bakala (“¡Tú con mi novio no te metas! ¿Mentiendes?”), que esperaba su oportunidad para sacar a relucir su vena más barriobajera. Bien, pues esa es la Lasvignes (o más bien era, según mis suposiciones).

No sé por qué, pero desde hace unos meses siempre que veo a la presentadora me la imagino hace unos cuantos años, protagonizando esa situación que a algunos os resultará familiar. También me la imagino en algún after, batiendo la mandíbula sudorosa al son de Chimo Bayo, pero menos veces.

¿Nadie más tiene la misma impresión que yo?

b.s.o. METEOSAT “Mi novio es bakala”


LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE DANIEL

28 agosto 2009

Cuando uno se pone a elegir el nombre para su hijo debe hacerlo entre todas las opciones posibles habidas y por haber, tarea que resulta ardua y que requiere del consenso con tu pareja. Una vez que sabes el sexo del retoño es más fácil, ya que dejas de pensar en nombres femeninos –como me ha pasado a mí en este caso– y te centras en los nombres de chico, que son más limitados en cuanto a cantidad y calidad (al menos en lo que se refiere a nuestros gustos), pero que también dan para horas de discusión hasta que consigues descartar Sergio, Pablo o Marc y quedarte con el que será el definitivo: Daniel.

Luego, como uno se aburre, llega ese momento tonto en que te pones a pensar en los famosos y famosetes que lucen ese mismo nombre, y entre un brainstorming en pareja y la ayuda del tito Google se pueden establecer varias categorías:

CINE

Daniel Day-Lewis

Si empezamos pensando en Danny de Vito va mal la cosa, así que será mejor darle a la cosa una pátina más cultureta pensando en actores como Daniel Auteuil, Daniel Day-Lewis o Daniel Brühl. Por la vertiente de más acción tenemos a Daniel Radcliffe o Daniel Craig, y entre los directores tenemos al prometedor Daniel Sánchez Arévalo, al resultón Danny Boyle o al raro de Daniel Calparsoro. El balance no es malo.

MÚSICA

Dani Martín

Podría mentir y deciros que me vinieron enseguida a la mente Daniel Barenboim o Daniel Johnston, pero debo confesar que a palo seco sólo se me ocurrió Danny Elfman, que tampoco está mal. Lástima que ese cacho carne con patas llamado Dani Martín le reste unos cuantos puntos a esta categoría.

LITERATURA

Entre los clásicos tenemos a Daniel Defoe, y entre los modernos el siempre interesante Daniel Pennac. Otra categoría que vale la pena.

COMIC

Pese a que a mí nunca me hayan llegado sus obras, es innegable la importancia del valenciano Daniel Torres en la historia del noveno arte. Ah, y hay un guionista americano llamado Daniel Way del que apenas he leído nada.

TELEVISIÓN

Dani Mateo

Aparte del guionista Daniel Knauf (Carnivale), así a bote pronto sólo se me viene a la cabeza el divertido Dani Mateo.

DEPORTES

En fútbol están Dani Güiza y Dani Alves (y mil más que desconozco, porque no soy demasiado futbolero). En motociclismo tenemos a Dani Pedrosa.

Claro que, categorías aparte, sin lugar a dudas el más importante entre todos esos nombres, la persona que nos ha inspirado a ponerle ese nombre a nuestro vástago, es esa imprescindible figura de la humanidad conocida como…

Dani DJ

¡¡¡Dani DJ!!!

b.s.o. DANIEL JOHNSTON “Devil town”


ALUMNOS MOVIDOS

10 agosto 2009

xavi castillo

Ya que mencionaba a Xavi Castillo en el anterior post, quería dejar ahí un pensamiento que suele acudir a mi mente cuando reflexiono acerca de lo bien que me lo paso con él o con otros tocapelotas ilustres del mundo audiovisual como El Follonero, Ángel Martín, Pablo Carbonell y todo ese tipo de comunicadores que hacen gala a todas horas de su ironía, y que denotan una cantidad de energías acumuladas en su cuerpo que conviene encauzar del modo adecuado.

Ahora imaginaos a esos nombres que he mencionado cuando eran niños, en el colegio. Lo que ahora nos provoca la risa seguro que en su momento fue un auténtico calvario para todos sus educadores, que seguro que se las verían y se las desearían para poder sobrellevar la presencia en sus aulas de chavales tan difíciles de tratar, diferentes al resto, y que consciente o inconscientemente quieren huir de las clasificaciones y encasillamientos convencionales.

Siguiendo esa misma línea de pensamiento, a veces escaneo mentalmente a mis alumnos y me pregunto quién de ellos será un famoso monologuista en el futuro, quién el azote del político penoso de turno que lidere al PP, y quién el presentador de un programa televisivo de éxito cuyas coñas repitamos todos por la calle.

b.s.o. FRANCISCO NIXON “Alumno o profesor”


XAVI CASTILLO HABLA DE CANAL 9

6 agosto 2009

Extracto del último espectáculo del genial Xavi Castillo, Històries de reis i bufons, donde –una vez más– arremete (en valencià, eso sí) contra el PP, Canal 9 y otros engendros similares, algo más necesario hoy que nunca.

No os perdáis el final, con María Abradelo desatada en plan lúbrico.

b.s.o. JIMI HENDRIX “Castles made of sand”


LA HBO: PROVOCANDO BOSTEZOS DESDE 1965

3 agosto 2009

hbo

Imagino que en este post recibiré más de un comentario poniéndome a parir, más que nada porque parece ser que la cadena norteamericana de la que pienso hablar es venerada por millones de incondicionales que adoran todo lo que salga de ella. En mi pueblo eso se llama fanatismo ciego, pero bueno…

El caso es que, tras unos cuantos años viendo algunas de las nuevas series que forman parte de la oleada televisiva reciente (echando mano de descargas diversas, básicamente), he decidido repasar algunos de los títulos de la HBO y lo que opino de ellos, por aquello de ver si me han parecido tan buenos como por ahí los pintan.

True blood. Buen comienzo, luego estancamiento que hace que cada episodio se haga tan eterno y plúmbeo como la vida de los vampiros que pululan por ahí (mira, quizá lo hayan hecho adrede, para que nos metamos en harina). A duras penas llegué a ver terminar el noveno episodio de la primera temporada.

The Wire. Me está costando mucho avanzar. Tras varios meses de visionado sólo estoy a mitad de la T1, seguramente porque hay trozos (o episodios enteros) que he visto dos, tres y hasta cuatro veces, para reengancharme a la historia. Es difícil –y cuando por fin entiendes algo te sientes bien contigo mismo, para qué negarlo–, pero no me ha creado adicción de momento.

Roma. La historia clásica me va lo justo, pero los culebrones no me han entrado nunca. Muchas posibilidades, pero luego me pareció una serie muy fría y demasiado artificial. Tres episodios enteros me duró, y a mitad del cuarto me descubrí bostezando incontroladamente.

A dos metros bajo tierra. Un título mítico, de culto… e increíblemente tedioso. En un año apenas he llegado a ver los ocho primeros episodios (dejando varios a mitad para retomarlos después de echar una siesta… y no precisamente después de comer, ya me entendéis). Cada vez que veo a Dexter por ahí me dan ganas de ver Dexter de verdad, y cada vez que una vocecilla interior me dice que ponga algún episodio más de la serie, por aquello de ir avanzando, me dan ganas de poner cualquier otra serie. Por algo será.

Hermanos de sangre. Excelente ambientación, vestuario, documentación… Una serie para arrasar con lo que habitualmente se llaman “premios técnicos” de cualquier certamen televisivo. ¿Y la historia qué tal? El primer episodio cojonudo, los demás eternos (prácticamente ninguno de ellos me interesó lo más mínimo).

Carnivale. Hace muchos meses que no paso del tercer episodio. Buenas posibilidades en principio –por aquello de que me recuerda a la genial Firefly en algunas cosas–, pero luego el ritmo cansino y la excesiva duración pueden conmigo. Este verano quería intentar el asalto definitivo y acabar con ella, pero ya veremos.

Larry David. Ésta no la entiendo, en serio. Gente hablando de chorradas. Pero, al contrario que grandes genios de la comedia que logran llegar a algún lado usando la misma fórmula, aquí la cosa no funciona. Tras el tercer episodio decidí que no era mi serie.

Extras. Ésta la entiendo menos. Venía huyendo de la abominable versión americana de The office (¡casi me trago tres temporadas enteras!) y caigo en esto. Definitivamente, Ricky Gervais no es mi tipo, televisivamente hablando. Doce episodios con ¿una? ¿dos? escenas aprovechables en total. Triste balance.

En terapia. La idea a priori parece interesante, pero luego te topas con Rodrigo García tras el guión y la realización y me aburro como una ostra. No, qué diablos, como un planeta repleto de ostras. He visto dos episodios y me he jurado darle más oportunidades (tengo toda la T1 para ver, de hecho), pero no sé yo…

Debo decir que no es que le tenga ojeriza a la HBO y encare el visionado de sus series con prejuicios. De hecho, sólo desde hace unas cuantas semanas he visto la pauta que une a un buen número de estos títulos: episodios muy largos (o que siendo cortos se hacen eternos), parsimoniosos, supuestamente “de mucho pensar”…

El problema es cuando los personajes se callan para que reflexiones acerca de lo que les está pasando por la cabeza y a ti como espectador te la bufa bastante lo que estén pensando. De ahí que prefiera, con diferencia, los productos de Showtime (Dexter, Queer as folk, Weeds), pese a que no tengan tanta aura de prestigio. Además, ¿quién quiere prestigio, cuando lo que se busca es pasar un buen rato viendo la tele?

Por si alguien ha echado a faltar el título más representativo de la cadena, decir que por diversas circunstancias aún no he probado con Los Soprano (pero miedo me da, viendo antecedentes como los de arriba). Tengo por ahí para ver Los Conchords o Deadwood, pero más de lo mismo: viendo el porcentaje de aceptación que tiene la HBO en mis retinas, ¿consideraré esas series como grandes bluffs otra vez, y las dejaré a mitad?

Al final, haciendo balance, la única serie que realmente me ha gustado de esta cadena ha sido Sexo en Nueva York. Creo que la he visto entera tres veces, y sigo encontrándola divertida, ágil y con puntos a favor para seguir revisitándola en el futuro. Supongo que será porque no se parece en nada a la típica “pauta HBO”. En fin, que cada cual disfrute con lo que más le guste, ¿no?

Hale, ya podéis insultarme y/o amenazarme de muerte ahí abajo. Eso sí, reservad fuerzas, que si nada lo remedia pronto caerá otro post sobre ese engañabobos que es Perdidos (¡uy, perdón!: Lost).

b.s.o. EDITORS “Blood”