CINE DE INVIERNO (2ª parte)

Vale, es cierto que el invierno ha quedado atrás hace ya unos días, pero aun así no puedo privarme de revisar lo visto en salas de cine o en casa durante los últimos meses. No he visionado en las semanas recientes ningún título que me entusiasme especialmente, aunque sí que hay unas cuantas películas que tienen el atractivo suficiente como para que se les eche un vistazo.

Invictus no está a la altura de otros films recientes de Clint Eastwood (Gran Torino, sin ir más lejos), pero sí que ofrece un producto digno y sólido que loa de manera digna la figura de Nelson Mandela, aunque se eche en falta algo más de contenido.

The road (La carretera) venía avalada por buenas críticas, y aunque contiene puntos interesantes y logra entretener dignamente, al final me defraudó un poco, por excesivamente parsimoniosa y algún defectillo más.

Millennium 3 ofrece más de lo mismo que la segunda parte, quedando sensiblemente por debajo de la primera entrega, que fue a la postre la más interesante. Para pasar un rato largo entretenido, pero poco más.

Precious prometía ser un bombazo, pero en mi opinión no pasa del aprobado justito. Una vez que conoces de qué trata el argumento, la ilustración de la terrible historia de esta chica queda algo floja, buceando por momentos en los mares del drama facilón y manipulador.

Daybreakers podía haber sido una película de culto entre los aficionados a la ciencia ficción, pero toda su segunda parte transita sin rubor por el camino de la mediocridad y las soluciones de película de serie B.

El libro de Eli es un cruce entre The road y Blade, donde Denzel Washington vuelve a hacer su papel habitual y la narración acaba resultando cansina e irritante, con la introducción de la vertiente religiosa en una película postapocalíptica.

Entre la basura que he visto estos meses hallamos un engañabobos como La cuarta fase, el pastelón sosainas de Historias de San Valentín, el sacaperras descarado que es Arthur y la venganza de Maltazard, así como el dramón pesado y con dos actores poco apropiados titulado Medidas extraordinarias.

En la comodidad de mi casa he visto, además, Déjame entrar, cinta de terror sueca que mezcla los vampiros con el cine de arte y ensayo, y que supone una interesante vuelta de tuerca al romance baboso entre especies de Crepúsculo. Por último, Arrebato (Iván Zulueta), es una historia inclasificable que me ha decepcionado bastante ahora que la he visto por primera vez, pasados treinta años desde su estreno.

b.s.o. THE STONE ROSES “Daybreak”

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