BEBÉ A BORDO

21 septiembre 2009

Dani

Vuelvo a hacer acto de presencia por aquí, dos semanas después de la breve (pero importante) entrada anterior. Rebobinemos.

El viernes día 4 Ella y yo fuimos al cine por la tarde. Tocaba ver Hazme reír, pero a mitad de proyección las contracciones empezaron a sucederse cada 10 minutos, y a media hora del final de la película nos marchábamos a casa –luego terminé de verla online, por aquello de poder criticarla como está mandado–, para estar más cerca del médico en caso de que la cosa fuera a más. En teoría aún faltaban cuatro días para que se cumplieran las 40 semanas de rigor, pero ya nos habían avisado de que el niño podía adelantarse.

Una vez en casa cenamos rápidamente y acabamos de ultimar la maleta de ropa para Ella y la bolsa con material para el futuro bebé, por si se nos había escapado algo. Decidimos ir al hospital: si era una falsa alarma volveríamos a casa sintiéndonos un poco tontos, pero si la cosa iba en serio era necesario que examinaran a la madre y al niño.

Al final resultó que el parto no era inminente, pero tampoco podían enviar a Ella a casa por si acaso, así que la ingresaron en planta y nos dijeron que si las contracciones aumentaban de frecuencia la bajarían al paritorio. Fue algo que finalmente sucedió hacia las 5 de la madrugada, sin apenas haber dormido (ninguno de los dos) y retorciéndose de dolor (la madre).

En el paritorio hubo que esperar a que dilatara (menos mal que los miembros masculinos del equipo médico eran muy simpáticos y nos hicieron la espera muy llevadera, dentro de lo que cabe), y Daniel nacía finalmente a las 11:16 de la mañana, siendo entregado a la madre por el comadrón con la frase Toma, pa ti pa siempre.

Dos días después salíamos del hospital, tras pasar el fin de semana recibiendo visitas de todos nuestros familiares –que estaban pletóricos con la noticia– y un montón de felicitaciones vía SMS. En una breve visita a casa me dio tiempo a subir el post anterior, para que estuvierais al tanto.

Al volver a nuestro hogar estábamos bastante descolocados, pero pudimos organizarnos rápidamente para hacer las tareas que se nos venían encima: inscribir al nano en el seguro médico y en el Registro Civil, pedir cita para algunas pruebas que tenían que realizarle… además de intentar rellenar un poco la nevera, cocinar y menudencias por el estilo. Ah, y yo en teoría tenía que ir al colegio, pero me cogí unos días de permiso (más adelante caerán los quince adicionales a los que tengo derecho).

Las dos semanas siguientes han transcurrido bastante bien. Dani es bastante tranquilo por lo general, aunque anda con los horarios un poco cambiados y algunas noches da la lata más de lo deseable. Ella está de baja y se encarga de casi todo, mientras que yo compagino las clases por la mañana con mis deberes de padre a partir de la hora de comer.

Estamos muy contentos de la criaturita que ha salido de nuestra unión, y esperamos que vaya creciendo con salud (amor no le va a faltar). Eso sí, consentido va a estar un rato, porque es el primer nieto de todos su abuelos, y tiene que notarse por narices, ¿no?

b.s.o. RICHARD HAWLEY “Baby, you’re my light”


DANIEL

6 septiembre 2009

Dani

Ya está aquí.

Poco más puedo decir (de momento).

b.s.o. BAT FOR LASHES “Daniel”